La cocina de Jorge no empieza en los fogones.
Empieza en el mercado, en la charla con el proveedor, en la espera paciente de un producto que merezca la pena.
Jorge es cocinero, propietario, y de los que aún creen que las cosas buenas necesitan su tiempo.
En cada plato hay algo suyo: una tradición que respeta, una idea que arriesga, y una historia que contar.
Desde sus entrantes más desenfadados hasta esos guisos que huelen a casa, todo tiene un hilo común: calidad, cariño y una pizca de atrevimiento.
¿El final? Postres de toda la vida… aunque con un pequeño giro.
Carta Oido Cocina